El lunes 24 de febrero, Erik Payán Ibarra se despertó de buen humor.
Antes de irse a trabajar a su tienda de neumáticos en Colony Ridge, una extensa urbanización en el condado de Liberty, dejó 25 dólares en efectivo para su esposa junto a la cama.
La nieta de dos años de la pareja tenía una cita con el médico ese día, y Payán quería asegurarse de que su esposa tuviera dinero para cubrir posibles gastos.
Pero poco después de que su marido se fuera, Alejandrina Morales Marrufo dijo que vio noticias que informaban que los agentes de Inmigración y Control de Aduanas de EE. UU. estaban llevando a cabo una operación dentro de Colony Ridge, la urbanización de mayoría latina donde trabaja Payán. Morales recuerda haber visto con horror cómo circulaban por Internet videos de familias que agentes de inmigración enmascarados se llevaban.
“Le hablo y le digo, ‘Mijo, dicen en las noticias que va a haber redadas de migración’”, dijo Morales durante una entrevista con el Houston Landing.
Payán le aseguró a su esposa que estaba siendo cuidadoso, pero insistió en que terminaría de ayudar a un cliente antes de cerrar. Quince minutos después, la llamó de nuevo:
“Mija, ya valió, ya me cayó migración”, le dijo.
En poco tiempo, Payán fue trasladado a un centro de detención del ICE. El hombre, único sostén de la familia, no ha sido acusado de ningún delito, pero no puede trabajar. Mientras tanto, su hija está hospitalizada tras sufrir una amputación y su nieta está en tratamiento por una enfermedad cardíaca.

Payán fue una de las 118 personas arrestadas en Colony Ridge durante una operación conjunta del ICE y el Departamento de Seguridad Pública de Texas el lunes, confirmó la agencia federal. El gobernador Greg Abbott publicó en X, antes conocido como Twitter, que los agentes de la ley estatales y federales estaban teniendo como “objetivo a los delincuentes” y a los residentes indocumentados del complejo. El gobernador dijo que él y Tom Homan, el “zar de la frontera” del presidente Donald Trump, habían estado planeando durante meses la redada en Colony Ridge, que ha sido durante mucho tiempo centro de interés de los republicanos de Texas y de los activistas antiinmigración.
La agencia federal escribió en una publicación en X que los arrestados en Colony Ridge eran culpables de una serie de delitos graves. Sin embargo, un portavoz del ICE dijo el miércoles que no estaba autorizado a compartir detalles sobre cuántas de las 118 personas arrestadas fueron realmente acusadas de un delito o tenían antecedentes penales significativos.
Hasta el viernes, Payán no había sido acusado de ningún delito específico, según los registros públicos estatales y federales. Una recepcionista del Centro de Procesamiento del Condado de Montgomery confirmó que el hombre de 51 años está detenido en un centro de detención del ICE en Conroe, Texas.
Un portavoz del ICE explicó que Payán fue arrestado por violaciones de inmigración durante una auditoría de investigación del cumplimiento de las leyes laborales en su negocio.
“No se pueden hacer más comentarios en este momento debido a una investigación en curso contra el Sr. Payan y el taller de neumáticos Payan por presuntas violaciones de la ley federal”, escribió el portavoz.
“Es una mentira que mi esposo era un criminal”, dijo Morales.
Sin antecedentes criminales
Payán y Morales, originarios de México, llevan casados 32 años. Su esposa describió a Payán como un gran trabajador y proveedor para su familia de seis miembros. La pareja es propietaria de un terreno en la subdivisión Camino Real Colony Ridge desde 2019 y abrió Payan Tire Shop en 2020, según los registros del condado de Liberty.
Morales negó rotundamente que su marido tuviera antecedentes penales. Houston Landing encontró que Payán fue acusado en 2004 de agresión con agravantes y de conducir bajo los efectos del alcohol en 2004, cargos que fueron desestimados en 2020 por un fiscal de Kansas, según los registros judiciales locales.
La esposa de Payán explicó que su marido había venido a Estados Unidos con un visado para trabajar en Kansas. En mayo de 2004, los compañeros de trabajo de Payán estrellaron su coche borrachos mientras Payán dormía en el asiento del pasajero.
Payán se despertó en el hospital de un coma varios días después sin recordar lo sucedido y sin tener nada que ver con el incidente, dijo Morales.
“Los cargos fueron eliminados”, dijo ella.
Hasta ahora, la agencia federal solo ha identificado a dos de los 118 arrestados en Colony Ridge como personas acusadas o previamente condenadas por delitos estatales y federales.
‘Echalo’, dijo el agente de ICE
Cuando su marido le dijo que los agentes de ICE habían llegado a su negocio familiar, Morales dijo que sintió que el corazón le salía del pecho.
“Prendí las cámaras [de la tienda de neumáticos] desde el teléfono a ver cómo estaba. Le pidieron los papeles del negocio y él se los enseñó y todo. Y le dije, ‘Te dije que cerraras el negocio’ “, dijo en una entrevista con el Landing el miércoles.
Luego, Morales vio cómo esposaban, detenían y, de repente, liberaban a su marido.
“Entonces”, dijo, “Miro que el agente agarra el teléfono”.
El cliente al que Payán estaba atendiendo le dijo a Morales más tarde que había oído al agente federal decirle a su compañero: “Échalo”.
“Y lo vuelven a esposar y se lo llevan”, dijo Morales.

Su esposa describió a Payán como el bromista de la familia, no como un villano. Dijo que estaba tan furiosa por la retórica antiinmigrante que giraba en torno a su esposo y sus vecinos de Colony Ridge que recurrió a las redes sociales y, más tarde, a entrevistas con Univisión y KHOU para negar enérgicamente esas acusaciones.
“Veinte y tantos años en este país y él solo se dedicó a trabajar. Todos los que se arrestaron ayer eran gente de construcción, gentes que trabajan honradamente”, dijo entre lágrimas en un video publicado en Facebook. “Así es que, por favor, compartan. Compartan mis videos para que llegue al oído del gobernador”.
Próxima audiencia en la corte de inmigración
Morales dijo que localizó a su marido en el centro de detención del ICE del condado de Montgomery, pero que solo ha hablado con él por teléfono un par de veces y durante unos minutos cada vez. En cada conversación, dice que su marido se ha preocupado por la familia y le ha preguntado cómo están.
La pareja tiene tres hijas y también cuidan de su nieta de dos años. Aunque Payán trabajaba de 8 de la mañana a 8 de la tarde cambiando neumáticos, aceite y frenos de los autos de sus clientes, siempre encontraba tiempo para pequeñas salidas familiares a Walmart por la noche, o antes de que fueran dueños del negocio, para ver las carreras de caballos, dijo Morales.
Ella espera que su esposo pueda salir pronto para ver a sus niñas, una de las cuales está hospitalizada tras sufrir una amputación y la otra sufre de una malformación cardíaca congénita.


Morales, quien se enamoró de su esposo en las montañas de la Sierra Madre de México, dijo que la familia ha enfrentado muchas dificultades y que Payán siempre ha usado el humor y su incansable ética de trabajo para superar los momentos difíciles.
Pero Morales dijo que él siempre ha sido la columna vertebral de la familia. Ahora, dice que está luchando para traerlo a casa y demostrar que vale la pena luchar por personas como su familia.
“Insisto en que el gobernador se dé la oportunidad de conocernos, de saber que no somos los criminales que nos ha etiquetado”, dijo. “No hay ningún cártel ni narcos, como dice él, ahí no hay nada, hay pura gente trabajadora”.
Según los registros federales, Payán tiene previsto comparecer ante el tribunal de inmigración a las 8 de la mañana del lunes 20 de marzo en Conroe.
